Máquinas de tortura caseras
En este mundo que devora todo candor que queda en uno, cada vez se hace más evidente que ser un poco ingenuo es una decisión tan personal como elegir una religión e inútil como factor de cambio en otros. La inocencia es tan infravalorada, que se pierde en el vapor de todos quienes han querido ver de otra forma el mundo. Así de étereo es, que no tiene la relevancia de un eco, ni la reminiscencia de un perfume, semejante es a un fantasma de tiempos lejanos. Por ende, tal elección -si es que alguien es tan cojonudo para exponerse de tal manera- es quitarse toda armadura y dejersa robar por el mundo a conciencia. Tildar de locura tal concepto es demasiado fácil, aunque es como tenderse desnudo en el hielo o dormir sobre clavos y decir con orgullo: "¡¡es mi cama, yo la elegí!!", yo decido no revisar el vuelto y no soy idiota ni masoquista, no siempre es grato, pero es puro.
Salgo al centro del campo de Marte con un cigarro y un café, no tengo un casco pero un cráneo muy duro, tal vez sonría con mis entrañas al sol, nice dream.

1 Comments:
Mmm extraño lo que escribiste...me confundí un poco...pero me gustó...
Dejame un msje en mi blog escribi algo de lo nuevo de Belle And Sebastián y hay un temita para que escuches... cuentame que te pareció..
besos
y te leo
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